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FRACTURAS EXPUESTAS
Fracturas Expuestas
Definición
– Una fractura expuesta (abierta) es una herida de tejidos blandos que incluye una fractura.
– Existe comunicación entre la zona de fractura y la herida de la piel que está por encima.
Evaluación clínica
– La evaluación inicial se basa en el protocolo ABCDE (vía aérea, respiración, circulación, discapacidad, exposición).
– Aproximadamente la tercera parte de los pacientes con fracturas expuestas tienen otras lesiones asociadas; por lo tanto, hay que atender de inmediato las heridas que pueden poner en peligro la vida. La presencia de una fractura expuesta no debe distraer la atención de posibles lesiones craneales, torácicas, abdominales, pelvianas o medulares.
– Deben explorarse las cuatro extremidades y, si es posible, practicar una evaluación neurovascular detallada. También hay que explorar los tejidos blandos, palpar si hay dolor y observar cualquier deformidad.
Atención en el servicio de urgencia
– Debe administrase la profilaxis antitetánica apropiada y comenzar el tratamiento antibiótico inmediatamente (revisar sección “Tratamiento no quirúrgico”).
– La hemorragia se controla mediante compresión directa, mejor que con torniquetes o pinzamientos a ciegas.
– No está indicada la evaluación manual directa de la herida en el servicio de urgencias si se planea realizar una intervención quirúrgica formal. La evaluación en el servicio de urgencias puede empeorar la contaminación y la hemorragia, así como las lesiones neurovasculares.
– Las heridas abiertas deben cubrirse con gasas humedecidas en solución salina y la extremidad debe quedar inmovilizada.
– Debe tenerse presente la posibilidad de síndrome compartimental en cualquier fractura de extremidades.
Estudio radiológico
– En todos los casos de sospecha de fractura expuesta hay que obtener placas anteroposteriores y laterales de la zona afectada, además de las articulaciones proximal y distal. Debe disponerse de estas placas lo antes posible para aplicar enseguida el protocolo preoperatorio.
– La tomografía computarizada (TAC) se indica si se considera necesaria. En las fracturas periarticulares en las que se piensa aplicar fijación extema temporal, es preferible retrasar la TAC hasta concluir el procedimiento, con el fin de obtener la máxima información posible.
– Se practican angiografías si hay sospecha de lesión vascular, en función del tipo de lesión y en los siguientes casos:
– Luxación de la rodilla (o equivalente; ej. fractura del platillo tibial medial con asimetría de los pulsos).
– Pie pálido y frío con llene capilar distal enlentecido o ausente.
– Lesión de alta energía en una zona comprometida (ej. compromiso de la arteria poplítea).
– Cualquier lesión de extremidad inferior con índice tobillo/brazo < 0,9.
Clasificación de las fracturas expuestas
– La clasificación de Gustilo requiere que antes de asignar el grado se haya practicado el desbridamiento quirúrgico. Para asignar el grado se tienen en cuenta todos los factores, pero se asigna el más alto posible para cada factor.
CLASIFICACIÓN DE GUSTILO DE LAS FRACTURAS EXPUESTAS | |
|---|---|
GRADO | DESCRIPCIÓN |
I | Herida <1 cm de longitud. Mínimas contaminación y compromiso de tejidos blandos. Normalmente lesiones de dentro afuera |
II | Herida entre 1 y 10 cm de longitud. Lesión de tejidos blandos y aplastamiento moderados; mínima fragmentación |
III | Lesiones graves de tejidos blandos, contaminación y aplastamiento. Lesión a alta velocidad con fragmentación. La herida puede medir más de 10 cm |
IIIA | Fractura de grado III con recubrimiento adecuado de tejidos blandos tras el desbridamiento; no se necesitan colgajos pediculados o libres |
IIIB | Cualquier fractura expuesta que requiere recubrimiento con tejidos blandos |
IIIC | Cualquier fractura expuesta con lesión vascular que requiere reparación |
Tratamiento no quirúrgico
– Profilaxis antitetánica: la dosis de toxoide es de 0,5 ml. La dosis de inmunoglobulina es de 75 UI para los pacientes menores de cinco años, 125 UI para los de 5-10 años y 250 UI para los mayores de 10 años.
– Ambas inyecciones se ponen por vía intramuscular, en diferentes sitios y con jeringas distintas.
Cobertura antibiótica:
– En una revisión sistemática Cochrane se demostró que la administración de antibióticos en los casos de fractura expuesta reduce el riesgo de infección en un 59%.
– Los antibióticos deben administrarse lo antes posible, preferiblemente en las primeras tres horas.
– Los gérmenes que infectan con más frecuencia las fracturas expuestas son los bacilos Gram-negativos y los estafilococos.
– Carecemos de datos sobre cuál es el tratamiento antibiótico óptimo y su duración en las fracturas expuestas.
– La terapia antibiótica debe cubrir los microorganismos Gram-positivos y los Gram-negativos. En la mayoría de los casos lo consigue la combinación de una cefalosporina de primera generación (para los Gram-positivos) y un aminoglicósido (para los Gram-negativos). Clindamicina es buena alternativa a las cefalosporinas de primera generación.
– Algunos autores han recomendado monoterapia con una cefalosporina de primera generación en las fracturas expuestas de grados I y II, añadiendo el aminoglicósido sólo en las de grado III.
– Si hay riesgo de infección por anaerobios (p.ej. lesión vascular, accidente rural) deben añadirse ampicilina o penicilina.
– Se recomienda continuar con los antibióticos 24 a 72 horas después de cada desbridamiento.
– La administración de antibióticos Iocalmente (en forma de rosarios de polimetilmetacrilato) es un complemento útil a la antibioterapia sistémica en las fracturas expuestas (abiertas).
Momento de la intervención y técnicas quirúrgicas
– No hay datos sobre el momento idóneo de practicar el desbridamiento quirúrgico en una fractura expuesta. Estudios clínicos recientes señalan que, en caso de que no haya contaminación importante, no hay diferencias en las tasas de infección si se desbridan en las primeras horas 6 horas o más tarde.
– La herida debe ampliarse proximal y distalmente para exponer bien la zona y facilitar la evaluación.
– Algunos autores recomiendan utilizar sistemáticamente un torniquete para identificar y eliminar
todos los cuerpos extraños y tejidos dañados; otros recomiendan evitados para no empeorar la isquemia.
– No están indicados los cultivos intraoperatorios agudamente en las fracturas expuestas, porque los microorganismos aislados en los cultivos iniciales no son los mismos que eventualmente causarán infección más tarde.
Volumen y métodos de irrigación
– Hay pocas publicaciones sobre el volumen ideal de líquido de irrigación en las fracturas expuestas. La recomendación habitual es de 3 1 en las fracturas de grado l, de 6 1 en las de grado II y de 9 1 en las de grado III.
– Aunque el lavado pulsátil a alta presión ha demostrado ser útil para eliminar las bacterias, puede causar lesiones óseas e introducir la invasión bacteriana más profundamente en las heridas. Los datos clínicos aún son insuficientes.
– Composición de los líquidos de irrigación: no hay datos consensuados sobre la solución de irrigación óptima. Entre las que se han recomendado está la solución salina normal estéril, con o sin aditivos como antisépticos, antibióticos o jabones. Estos aditivos funcionan sólo como surfactantes.
– En un estudio randomizado prospectivo no se enconan diferencias significativas en las tasas de consolidación ósea o de infección con una solución con detergente o con bacitracina. Los problemas de cicatrización de las heridas fueron más frecuentes en el grupo de bacitracina.
Estabilización de la fractura
– La estabilización permite a los pacientes más movilidad, evita mayores daños en los tejidos blandos circundantes y hace más fácil todo el proceso del tratamiento en general.
– El sistema de estabilización (fijación interna o externa) depende de la localización de la fractura y de la magnitud de las lesiones en los tejidos blandos.




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