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Triada fatídica de odonoghue

Triada fatídica de odonoghue

 

Fue descrita por el doctor Donald H. O’Donohue.  Se le conoce también como la «Triada desgraciada» o «triada infeliz» es una lesión compleja de la rodilla en la que existen 3 lesiones diferentes de forma simultánea:

 

Rotura del ligamento cruzado anterior
Rotura del ligamento colateral medial
Rotura del menisco medial

 

Se ven afectados mayormente por esta lesión el futbolista⚽, rugby🏉, esquiadores⛷ o paracaidista, donde se produce por la abducción y/o rotación externa de la rodilla sobre el fémur. Esto quiere decir que cuando la tibia rota sobre el fémur hacia fuera con la lesión en apoyo, se produce la lesión.

Según artículos clínicos es más recomendable la cirugía que largos periodos de inmovilización ya que causa rigidez persistente en la rodilla además de atrofia muscular.

En el caso del ligamento colateral medial, 40 de cada 100 presentan una desinserción tibial .

En el ligamento cruzado anterior es habitual de estas tres formas de lesión en orden decreciente de importancia:

  1. Ruptura total (casi siempre de la porción superior)
  2. Ruptura parcial (con desfibrilación de algunos haces e insuficiencia ligamentosa)
  3. Arrancamiento en la espina tibial con arrastre óseo.

 

Diagnóstico

Lo más importante es que se establezca un diagnostico cuanto antes, ya que del dictará la pauta terapéutica.  Por lo tanto, en las primeras horas es posible apreciar

 

  1. El grado de inestabilidad lateral;
  2. La localización de la lesión por dolor;
  3. La existencia del signo del cajón
  4. La limitación de la extensión, que es signo de lesión meniscal.

El edema en las caras laterales de la rodilla localizado sobre todo en la zona correspondiente a los ligamentos, y la equimosis en la región de la pata de ganso o de la cabeza peroneal, son hallazgos frecuentes, siendo en la parte externa más intensa la reacción edematosa.

La movilidad está considerablemente disminuida, debido a la contractura y el dolor.

 

Tratamiento posterior

A partir de los cinco días empiezan los ejercicios de recuperación del cuádriceps.  Se permite entonces la deambulación apoyado el enfermo en unos bastones ingleses para evitar la carga prematura de la extremidad, que no se autorizará por completo hasta que hayan transcurrido por lo menos tres semanas. En algunos casos es necesario, al empezar a caminar, la protección externa de una calza enyesada durante dos o tres semanas, sobre todo cuando hubo una reparación de cruzados y laterales. Se logra el alta para las prácticas deportivas a partir de los dos meses.

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